04 julio, 2009


Sí, Seth Cohen podía ser un pesado... ¡Realmente la fastidiaba! Sus sarcasmos, sus bromas en los momentos menos oportunos, su ropa, su molesto tono de voz, su pelo, su mente infantil, sus ojos, su boca...
No, Summer Roberts no podía estar pensando justamente, en estos momentos en los que se encontraba besando a Zach , en Seth... En el inmaduro de Seth Cohen. ¿Qué era lo que tenía ese chico, que odiaba, pero al mismo tiempo atraía a Summer?
Nunca había reparado en su presencia hasta que él había comenzado a salir con esa chica nueva Anna. Pero antes no se había interesado por Seth. Es más, ¡ni siquiera sabía quién era Seth Cohen!
Pero ahora, las cosas parecían ser diferentes. ¿Qué significaba ese molesto cosquilleo en el estómago al ver a Cohen entrando al Instituto Harbor. ¿Y qué significaban esas inmensas ganas de patear las paredes al ver a Cohen coqueteando con Anna Stern? ¿Podría significar eso que a Summer Roberts, la chica más popular y al mismo tiempo gruñona, le gustara Seth Cohen, el chico menos popular, y antisocial de todo el colegio?
Summer dejó de besar a Zach. ¿Cómo era posible que su mente se encontrara pensando en Seth, cuando se encontraba besando a Zach?
Summer se dio la vuelta, y pudo observar el desgarbado cuerpo del chico ,que estaba rondando por su mente, entrando al Instituto acompañado de ese chico nuevo, muy guapo, llamado Ryan Atwood. La mirada de Seth se encontró con la de Summer. Todo estaba claro ya... ¡A Summer Roberts le gustaba Seth Cohen! ¡Dios!, pensó ella, no deseaba que esto le ocurriera. No podía ser posible... Era algo irreal. Pero ahora al observarlo bien, se dio cuenta de que aunque no le agradaran sus sarcasmos, ni sus bromas, ni su mente infantil, ni su ropa, ni su molesto tono de voz, ni su pelo enrulado, ni esos ojos sumamente expresivos, ni esa boca hecha para besar, estaba total e irremediablemente enamorada de cada una de esas cosas.
Ninguno de los dos despegó la mirada. Summer tomó de la mano a su novio, y comenzaron a caminar por el pasillo. Al pasar junto a Seth, este pronunció:

Hola, Summer.

Y Summer, que no deseaba establecer una conversación con él chico que le gustaba, pensó en no contestarle, pero algo en su interior se ablando, y su inconsciente le contestó al joven, que luego de oír estas simples, pero increíblemente importantes palabras, sonrió inconscientemente:

Hola, Cohen.

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